lunes, 17 de junio de 2013

Flora

Encontré el fondo de un cajón en la basura y ahí surgió Flora, pensando-creando mundos, formas, vegetales, ritmos. Todo surge de su ser, crea con el pesamiento y con la palabra. Resulta más humana de lo que parecía. ¿Acaso no hacemos nosotros lo mismo? ¿ No nos creamos mundos, cotidianeidades que terminamos por creernos, y nos a trapan en una comodidad, a veces masoquista, regentada por el miedo al cambio? Como si fuera posible, fuera de la muerte, no cambiar.

Polimerización de la pintura


Me gustan mis cuadros de arcilla polimérica, pero me pesa saber que utilizo un material  que  puede estar dañando el planeta. Se me ocurrió caminar hacia la abstracción haciendo un guiño al trabajo en este material, que tengo intención de abandonar, cuando se agote el  que ya tengo comprado, para  llevar mi obra a lugares menos tóxicos para el planeta.
Desde esta idea, ha surgido este cuadro que he trabajado como si pegase en él las piezas que suelo hacer en polímero. Me ha enseñado sobre colores, mezclas, fondos, transparencias y un sinfín de matices rápidos de atrapar y de perder.
Cada vez más, creo que en la obra es mucho más rico abrir una puerta a la imaginación del espectador, dar una pequeña indicación de por donde pueden ir los tiros, y dejar que sea la imaginación del observador la que decida que es lo que sucede en el lienzo, a que lugares y emociones le transporta lo que contempla. Pese a esto no consigo desprenderme del todo de un gesto pictórico que hace, que para sentirme bien con el trabajo, este termine siendo la ensoñación de un pasiaje.  Cada uno que busque en si lo que le provoca esta obra, pero no he podido evitar empezar a pintar sin una intención clara, algo muy dificíl para mí, para terminar construyendo una puesta de sol onírica, pero puesta de sol al fin y al cabo.