domingo, 24 de febrero de 2013

El ruso

Tenía un aglomerado donde pintar y muchas ganas de trabajar con el color. 
Me puse a hacer un retrato de un personaje anónimo que encontré mirando fotos y terminó, no se por que arte de magia, siendo un marino ruso paseando por una ciudad del mundo en una escala.

¿Cristo?

Empecé este cuadro sin saber que es lo que iba a salir y poco a poco se fue definiendo un Cristo muy cerca de la abstracción, pero muy reconocible. Cuando estaba terminando de pintarlo, me di cuenta que no se ven el final de las extremidades, por lo que cambió mi visión del cuadro, ya no era un crucificado. No veo ni sus manos ni sus piés, así que ¿como se que está crucificado? Quizás solo está dando la bienvenida y por eso tiene los brazos abiertos, para abrazar al que está enfrente, llegando.
Otra vez, como tantas en la vida, me encuentro ante algo que posiblemente, no sea lo que parece. ¿Será, siquiera, un Cristo? Al final lo decide el espectador, tu que estás al frente, erés quien decide que es lo que hay pintado.

martes, 5 de febrero de 2013